domingo, 15 de mayo de 2011

HERMETO PASCOAL. EL BRUJO DE ALAGOAS



Hermeto Pascoal transforma la música en una experiencia iniciática. Una experiencia que requiere fe. Dejarse llevar sin prejuicios, en la convicción de ser conducido a descubrir nuevos lugares, paisajes desconocidos que sorprendentemente encontrarás en tu interior.

Así, la aparente extravagancia que en ocasiones puede transmitir su propuesta, se nos presenta como el camino hacia una vivencia musical total. Sus conductos son el jazz y una exploración del folklore cargada de connotaciones oníricas, casi mágicas.

La música de Hermeto Pascoal se presenta como un acontecimiento comunitario en el que la improvisación y la espontaneidad, tienen un papel protagonista. Es una fiesta entre iniciados a la que solo podrás acudir desnudo de ideas preconcebidas. Es un viaje que te conduce a la naturaleza, emociones a la par primigenias y sofisticadas. Sueños de mezcal o peyote. Es un abandono en el inconsciente placer de una compañía querida, de haber llegado, de quererte quedar allí para siempre. Un Sangri-la brasileño, profundo y recóndito. Allí está la alegría, una brisa refrescante. Allí está el sol o la luna en las playas de las costas de tu mente, tal vez una isla o las montañas y las selvas que se alojan en tus fantasías, en tus deseos, en tu imaginación. Es una fiesta que se prologa hasta altas horas de la madrugada, pero que no cansa nunca.

El piano, el acordeón, el saxo, la batería o el bajo, son un todo sin individualismos, son elementos de un complejo collage que no permite un análisis aislado, mas bien exige un alejamiento, una perspectiva sin pretensiones críticas o técnicas.

Pero este viaje requiere una advertencia. Nadie debe aproximarse a la música de Pascoal de forma casual o accidental. Este viajero temerario se verá sumido en un incomprensible universo de aparente caos, de incongruencias, de infinitas pinceladas sin coherencia. En ese caso, mas vale retroceder y dejar la aventura para otro momento.