Como en otros muchos aspectos de la vida, no existe la justicia en el mundo de la música. En marzo del pasado año, nos dejaba con ochenta años de edad, Alfredo Jose da Silva, mas conocido por su nombre artístico de Johnny Alf. Su genio, su inspiración, la originalidad de su obra no han tenido justa correspondencia en popularidad fama o reconocimiento.
Alf ha sido siempre considerado un precursor de la bossa nova por la sofistificación de sus melodías, por sus modernos acordes inspirados en el jazz. Gran admirador de los grandes maestros del jazz clásico, a principios de los años cincuenta, con apenas veinte años de edad ya pertenecía al mítico Sinatra-Farney Club, del que también eran miembros otras futuras estrellas de la primera oleada de la bossa nova.
Forma parte de la mitología de la bossa nova, la rivalidad existente entre este club de fans del crooner Dick Farney y el de los apasionados del también cantante romántico Lucio Alves. Mientras que entre sus seguidores se creaba un irreconciliable antagonismo, lo cierto es que, en la realidad, ambos cantantes eran muy buenos amigos, como demostrarían con la grabación del tema Teresa da Praia de Tom Jobim y Billy Blanco, en el cual, de forma cordial y divertida, rivalizaban también ellos por el amor de una misma mujer.
En todo caso, en ambos clubes reinaba la misma inquietud por los nuevos acordes, por ritmos más suaves, por la frescura del jazz de la costa oeste que entonces nacía en Estados Unidos, elementos todos ellos sobre los que se cimentaría el nuevo fenómeno musical. Y pronto Alf demostraría que no le faltaban méritos para descollar como uno de sus más destacados representantes.
Pero la fortuna le fue esquiva. A mediados de los años cincuenta ya era un pianista profesional que actuaba en el bar del Hotel Plaza de Rio de Janeiro en el que interpretaba sus propias composiciones, entre ellas su caballo de batalla Rapaz de Bem, además de otros muchos temas de compositores americanos clásicos como Cole Porter o Gershwin. Hasta allí peregrinaban cada noche para escucharle, muchos otros músicos. Algunos ya consagrados como Dolores Duran, Dick Farney o el propio Tom Jobim que ya era también un músico profesional. Pero también otros, muchos más jóvenes, apenas unos adolescentes, como Carlos Lyra, Donato o Luis Eça, llamados todos ellos a jugar pronto un papel protagonista en la historia musical de Brasil.
Todo estaba preparado en Rio de Janeiro para la eclosión de la bossa nova y nada parecía poder evitar que Johnny Alf se contara entre sus abanderados. Pero en 1955 tomó la mala decisión de trasladarse a São Paulo en busca del éxito que no obtenía en Rio de Janeiro. Mientras él se encontraba ausente, las brasas se avivaban en Rio. La bossa nova iba tomando forma. João Gilberto, Menescal, Bôscoli, Carlos Lyra, Tom Jobim ultimaban los detalles. Surgían las hermosas melodías, los nuevos acordes, las letras románticas del amor, la sonrisa y la flor. De repente, salto la última chispa que incendió la ciudad y el mundo entero. João Gilberto aportó la batida diferente de su guitarra y el puzzle se completó. En 1959, en los estudios Odeon de Rio de Janeiro, Gilberto grababa el tema de Tom Jobim Chega de Saudade. La bossa nova había nacido.
Pero Alf había vivido ajeno a estos decisivos momentos y no pudo disfrutar del éxito de un fenómeno al que él había contribuido de forma decisiva.
Y no es que los jóvenes músicos de la bossa nova no reconocieran sus aportaciones. En 1960 se celebró un concierto histórico en la Facultad de Arquitectura de Rio. "A noite do amor do sorriso e da flor" Uno de los primeros grandes conciertos de bossa nova. Johnny Alf fue invitado al evento, aunque su intervención en el mismo, no fue precisamente brillante. Ruy Castro en su tratado sobre la bossa nova, nos describe el desafortunado momento:
Ronaldo Bôscoli, lo presentó al público que no lo veía desde hacía cinco años:
"Los genuinos entendidos en la historia de la bossa nova no habrán olvidado este nombre. Hace diez años que toca música bossa nova y por eso muchas veces ha sido calificado de tunante y de loco. ¡Johnny Alf!
Alf fue al piano y tocó y cantó Rapaz de bem y Ceu e Mar, sus dos grandes clásicos, desafinando horrores y fallándole la voz; parecía asustado y tembloroso. Y de hecho lo estaba. Arrancarlo de São Paulo para aquel concierto fue toda una heroicidad. Nunca había cantado ante tanta gente y su colosal timidez irrumpió en escena. Para darse valor había bebido muchísimo, antes, durante y después del viaje y llegó borrachísimo a Arquitectura..."
"A noite do amor, do sorriso e da flor" en la Facultad de Arquitectura (1960)
Pero aparte de estos reconocimientos, era tarde para Alf, todo había ocurrido ya y no participaría del éxito y de la popularidad que el destino deparaba a la mayor parte de los jóvenes músicos de la emergente bossa nova que, en cierta medida, se habían alimentado de la modernidad y la frescura de sus propuestas musicales.
A partir de ese momento, la carrera de Alf se desarrolló entre penumbras, principalmente en los clubes nocturnos de São Paulo. Su actividad discográfica ha sido también modesta. Salvo sus primeros vinilos, buena parte de su obra grabada ha tenido escasa repercusión y sus últimos discos fueron grabados por discográficas independientes, con pobre producción y muy escasa distribución. No obstante en 1.990, tuvo la satisfacción de grabar para la RCA su álbum de duetos Olhos Negros, con la colaboración de músicos de la talla de Gal Costa, Chico Buarque, Menescal, Caetano Veloso, Leny Andrade o Emilio Santiago entre otros. Un reconocimiento tardío a la indudable importancia de su contribución al alumbramiento de la bossa nova y al repertorio de la música popular brasileña.
Pero al menos, aunque los éxitos en su carrera no hayan sido parejos a sus indudables méritos, sus hermosas y líricas melodías, armónicamente complejas, emocionalmente conmovedoras, han seguido siendo interpretadas hasta nuestros días por músicos de todas las generaciones. Rapaz de Bem, O que é Amar, Ilusão à Toa, Nós, Olhos Negros, Eu e a Brisa y tantas otras bellas melodías, son canciones que están presentes todavía en el repertorio de decenas de músicos brasileños, preservando su memoria para las nuevas generaciones.
Johnny Alf ya no está entre nosotros, y es ahora nuestra responsabilidad, la de los aficionados y los amantes de la música brasileña, que su capital aportación al espíritu y esencia de la bossa nova, sea siempre recordada.
A partir de ese momento, la carrera de Alf se desarrolló entre penumbras, principalmente en los clubes nocturnos de São Paulo. Su actividad discográfica ha sido también modesta. Salvo sus primeros vinilos, buena parte de su obra grabada ha tenido escasa repercusión y sus últimos discos fueron grabados por discográficas independientes, con pobre producción y muy escasa distribución. No obstante en 1.990, tuvo la satisfacción de grabar para la RCA su álbum de duetos Olhos Negros, con la colaboración de músicos de la talla de Gal Costa, Chico Buarque, Menescal, Caetano Veloso, Leny Andrade o Emilio Santiago entre otros. Un reconocimiento tardío a la indudable importancia de su contribución al alumbramiento de la bossa nova y al repertorio de la música popular brasileña.
Pero al menos, aunque los éxitos en su carrera no hayan sido parejos a sus indudables méritos, sus hermosas y líricas melodías, armónicamente complejas, emocionalmente conmovedoras, han seguido siendo interpretadas hasta nuestros días por músicos de todas las generaciones. Rapaz de Bem, O que é Amar, Ilusão à Toa, Nós, Olhos Negros, Eu e a Brisa y tantas otras bellas melodías, son canciones que están presentes todavía en el repertorio de decenas de músicos brasileños, preservando su memoria para las nuevas generaciones.
Johnny Alf ya no está entre nosotros, y es ahora nuestra responsabilidad, la de los aficionados y los amantes de la música brasileña, que su capital aportación al espíritu y esencia de la bossa nova, sea siempre recordada.
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Discografía seleccionada:
- Rapaz de Bem (RCA-1961)
- Diagonal (RCA-1964)
- Ele é Johnny Alf (Odeon-1971)
- Nós (Emi Odeon-1974)
- Desbunde Total (Chantecler-1978)
- Olhos Negros (RCA-1990)
- Cult Alf (Natasha Records-1998)
- Eu e a Bossa (Rob Digital- 1999)


